Aprender a Pensar

Repensar la Educación

TIC y Educación

Rodrigo Ferrer García

Fracaso escolar y TIC

escrito el 1 de junio de 2011 por en General

Los expertos en fracaso escolar nos advierten de las múltiples causas que lo provocan: sociedad, familia, sistema educativo, centro docente, aula, las propias capacidades del alumno… y, desde luego, la mejor de las prevenciones se asemeja a la encontrada para cualquier dolencia médica (dejar la sal, el tabaco, el alcohol, tomar café, hacer ejercicio, tener una dieta saludable, etc). Es decir, que la mejor receta para evitar el fracaso escolar sería vivir en un entorno sociocultural alto, dentro de una sociedad que apueste decididamente por la educación, pertenecer a una familia preocupada por la educación y que apoye las necesidades, conseguir un Centro Escolar que promueva la participación y la autonomía del alumnado, con un currículo flexible que atienda a la diversidad y además que se trate de un alumno con interés, competente y participativo.

¿En cuántas familias encontramos esta situación? Probablemente en ninguna, por lo que la escuela se ha preocupado por buscar estrategias que prevengan el fracaso. Y para ello, existen multitud de fórmulas, métodos y recursos más o menos efectivos y más o menos accesibles. Como vivimos en una sociedad de la información, surge una duda más que razonable: ¿Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) pueden aportar algo a lo ya existente?.  Y de ella se derivarían: ¿Existen recursos que prevengan el fracaso escolar? ¿Se dispone de alguna estrategia de aprendizaje con TIC que permita dicha prevención?. Afortunadamente, la respuesta es afirmativa a todas las preguntas, y para justificarla, vamos a buscar algunos ejemplos a lo largo de las próximas líneas.

Puede darse el caso de que el alumnado no entienda los contenidos tal y como están planteados genéricamente. Debería entonces hacerse una adaptación de las Unidades Didácticas, y para ello, existen recursos como “Cuadernia”, que es una aplicación gratuita y libre, que facilitan enormemente esta labor. Otra causa habitual del fracaso es que el alumnado se aburre. Aquí es donde las TIC ofrecen multitud de recursos que permiten aprender jugando, como los software educativo de autor (también libres y gratuitos) “JClic” o “HotPotatoes”. Además, los contenidos digitales interactivos propietarios, que hoy día encontramos en cualquier editorial educativa (como por ejemplo el Libro Interactivo en Red de SM) y que aportan profesionalidad y calidad a precios muy asequibles.

Otra estrategia de prevención es hacer al alumnado protagonista de su propio aprendizaje. Esta manida frase que tan estética queda en la teoría, ha sido de muy difícil aplicación en la realidad del aula… ¡hasta la llegada de las TIC!. Porque para ello, han emergido varias técnicas de aprendizaje basadas en el tratamiento de la información o apoyadas en proyectos de clase, como las WebQuest, las Miniquest, las Cazas del Tesoro, o Proyectos de clase como por ejemplo el “Modelo Gavilán” de Eduteka.org, etc. Bien es cierto, que para garantizar su éxito, deben estar bien construidas, y por tanto, el docente debe tener un buen conocimiento de su elaboración o al menos de su ejecución, si es que opta por seleccionar las ya confeccionadas por las editoriales educativas.

La mejora de la comunicación familia-escuela también se plantea como una buena estrategia para la prevención del fracaso escolar y las TIC estarían mal denominadas si no logran dicha mejora. Efectivamente, encontramos multitud de herramientas que optimizarían la comunicación de la comunidad educativa; desde las sencillas, como el correo electrónico y las listas de distribución, a las complejas como el uso de los blogs y las plataformas virtuales al estilo de Educ@mos.

Como último ejemplo, para acercar las posiciones entre escuela y vida real, cuya discordancia en no pocas ocasiones constituye parte del origen del fracaso escolar, aparece el recurso de los videojuegos. Algo más que cercano al alumnado y que permite el tratamiento de valores y contenidos como Historia, Geografía, Matemáticas, Lengua, etc. según el videojuego del que hablemos y el uso que de él haga el docente.

En definitiva, continuamos sin encontrar en las TIC la fórmula de la piedra filosofal para convertir en oro el fracaso escolar, pero conseguimos nuevos recursos muy útiles, efectivos y baratos que, unidos a los tradicionales, a buen seguro mejorarán el trabajo del docente y del Centro educativo para prevenir el fracaso entre nuestros estudiantes, que al fin y al cabo, es el fracaso de la escuela. Una escuela sin fracaso escolar, es una escuela de éxito, para cuyo logro, las TIC pueden colaborar de manera muy efectiva.

Rodrigo Ferrer García.


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PLANIFICACIÓN DE LA INCORPORACIÓN DE LAS TIC EN EL CENTRO EDUCATIVO

escrito el 4 de enero de 2010 por en General

En el deporte, se selecoachcciona a entrenador y deportistas en función de sus capacidades y en relación con unos retos y unas posibilidades económicas. Se calculan los gastos en los que se incurrirá y los ingresos previstos. Por si esto fuera poco, una vez metido en competición, el entrenador estudia a sus rivales y, según lo observado, propone a los deportistas a su cargo una forma de enfrentarse a ellos. Además, establece fórmulas generales de entrenamiento e incluso específicas para casos necesarios. Es decir, existe una planificación estratégica general por parte de la organización que prepara el entorno de acuerdo a las necesidades, posibilidades y objetivos. Y luego, aparece una planificación más operativa y ágil que responde al día a día con entrenadores y deportistas.

Estrategias de planificación semejantes encontramos en diversos órdenes de la vida. En empresas, política, e incluso educación. ¡Nadie dirá que nos quedamos cortos de planes en educación!: El entorno educativo es consciente, más que nadie, de la importancia de establecer planificaciones con diferentes niveles de concreción que vayan adaptando ideas generales a necesidades y realidades más concretas. Observamos que la planificación nos ofrece múltiples ventajas, como la oportunidad que nos brinda de poner en común diferentes concepciones e ideas, prever recursos, establecer líneas de acción comunes, mejorar la coordinación, etc. Ponemos en marcha planes de mejora que tratan de abordar problemáticas concretas de nuestro entorno, iniciamos planes de calidad que nos guían hacia la excelencia… Pero ¿qué hacemos para incorporar las tecnologías en nuestro centro educativo?. Por lo general, nos limitamos a comprar equipos y, en el mejor de los casos, a organizar alguna acción formativa para el profesorado. La aplicación de los recursos TIC se deja a la buena voluntad del docente; las instalaciones y las compras se hacen en función de impulsos sobrevenidos de impresiones, apreciaciones y subjetividades individuales; la implantación de plataformas informáticas, sin visión de futuro. ¿Por qué elaboramos planes de mejora de determinadas competencias, del rendimiento, de la enseñanza de idiomas, e incluso de las instalaciones, pero no consideramos un Plan TIC?

planHemos sido testigos (ya en demasiadas ocasiones) de cómo los colegios compran aparatos que quedan olvidados en un rincón sin utilizar, instalan redes mal diseñadas que no sirven para sus propósitos, del desconocimiento por parte del profesorado de cómo aplicar la tecnología, de la desmotivación y desgana de ciertos sectores del claustro, etc. Para garantizar el éxito de la implantación de las tecnologías en nuestro centro debemos ser conscientes de qué queremos lograr (y en qué medida), en cuánto tiempo, cuánto podemos invertir, cómo lo financiaremos, cómo formaremos y motivaremos al profesorado, qué debemos prevenir, y demás cuestiones que influyen directa o indirectamente en el proceso. Y esto es un Plan de mejora (en TIC, pero un plan de mejora como el resto).

Algunos colegios ya han iniciado sus primeros pasos en el diseño de un Plan TIC que establezca prioridades, organice y coordine las acciones, proponga soluciones y permita un seguimiento de su evolución. No obstante, en los últimos tiempos, las diversas instituciones (Congregaciones, Fundaciones, Provincias Canónicas, etc.) han detectado las ventajas de acordar estrategias institucionales comunes para la preparación y puesta en marcha de diversos planes. Una estrategia global, además de conseguir las evidentes ventajas económicas, mejora la coordinación, permite trascender, permear ideologías y formas de hacer desde la Institución hacia los centros docentes y, por si fuera poco, el esfuerzo común que supone y mejora las relaciones internas, estableciendo lazos de unión entre participantes y de éstos con la Institución.

Evidentemente, este tipo de organización institucional también tendrá sus ventajas si se utiliza para la incorporación de las TIC. Los equipos informáticos e infraestructuras son aún excesivamente costosos económicamente, pero una propuesta global a una única empresa hará que su oferta económica pueda ajustarse más. También se facilitará el diseño del Plan TIC de cada centro, pues al marcarse unas pautas generales, un marco común de actuación, cada colegio no tendrá más que ajustarlo a sus especificidades, a su realidad concreta. Este marco general, a su vez, estará dictando unas normas de actuación coherentes con la ideología y carácter propio de la Institución por lo que destilará su estilo propio. Se mejorará la coordinación, pues las estrategias serán comunes y, por tanto, también las herramientas que se establezcan. En definitiva, si estamos convencidos de la importancia del diseño de un Plan TIC, ¿no será más efectivo programar antes uno de tipo institucional que sirva de referencia común a cada Plan TIC de cada centro escolar?

equipoAhora bien, a pesar de que estas ventajas quedarán patentes, no garantizaremos el éxito de nuestro plan si a él no le añadimos el ingrediente fundamental: el liderazgo de los equipos directivos, tanto de cada centro docente, como de la Institución. El simple hecho de dejar por escrito qué se debe hacer y cómo hacerlo ya dará sus frutos, pero si se deja en manos de la buena voluntad de cada uno, si no hay un seguimiento de su evolución, lo lógico es que vaya apagándose poco a poco. El equipo directivo debe implicarse en el diseño y seguimiento de la evolución del Plan TIC de su centro o de su institución para servir de motor, es decir, organizar, decidir, proponer, distribuir tareas, supervisar el trabajo, alentar en los momentos difíciles, etc. En muchas ocasiones el desconocimiento sobre las TIC, promueve un gran error: el alejamiento por parte de los equipos directivos, “dejando hacer” a quienes saben mucho de tecnología, pero poco de organización del centro escolar, a quienes no tienen capacidad de decisión ni visión global, pero son cercanos a las tecnologías. Los equipos directivos deben concienciarse de que la implantación de las TIC es un Plan más, del que no es necesario ser experto; “solamente” se debe dominar la toma de decisiones, la distribución de las tareas y su seguimiento. Los directivos deben ser asesorados por los expertos, pero no deben dejar el peso del trabajo en ellos, ni mucho menos las decisiones.

En resumen, lo más recomendable es la elaboración de un Plan TIC institucional que sirva de marco general para el posterior diseño de un Plan TIC del centro escolar que lo concrete. Para poner en marcha el primero se requiere de la implicación y trabajo del equipo de coordinación de la Institución y para el segundo, la implicación y trabajo de los equipos directivos de los colegios.

En Educ@mos somos conscientes de que las características del entorno y su novedad requieren en muchas ocasiones una ayuda externa, una asesoría, un acompañamiento que aconseje y promueva el proceso. Por eso, ofrecemos lo que los expertos denominan ahora “coaching”, o “entrenamiento personalizado”. Volvemos al símil deportivo, puesto que son de actualidad los entrenadores personales que adecuan el entrenamiento a las características propias de un único deportista, en lugar de orientarse a un grupo. Así, le orienta en el trabajo que debe hacer según sus capacidades, dificultades, necesidades… de la misma manera se orienta el trabajo de diseño del Plan TIC institucional que propone Educ@mos. Un proceso en el que orientamos nuestro trabajo a la realidad concreta de cada Institución y que aconseja a los equipos directivos cómo proceder en su trabajo. Para ello, comenzamos con un diagnóstico de la Institución, continuamos con un trabajo de diseño en común y concluimos con la entrega del plan TIC institucional definitivo que deberá ser concretado por cada colegio y puesto en marcha con posterioridad por los centros y supervisado por los equipos directivos.

Rodrigo Ferrer García.


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Formación sostenida en TIC

escrito el 27 de julio de 2009 por en General

H

oy, ya pocos docentes se encuentran sin alfabetizar tecnológicamente. Tras varios años de planes de formación en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), hemos conseguido que la gran mayoría tenga asumidos los conocimientos básicos necesarios para comenzar a utilizar un ordenador y comunicarse con él. Ya se sabe encender y apagar un ordenador, manejar un ratón, navegar por Internet… Al fin, los casos excepcionales son los de quienes no han adquirido estas destrezas. Cada vez son más quienes saben utilizar aplicaciones generalistas, ofimáticas… e incluso específicas para la educación.

Sin embargo, para lograr un objetivo tan elemental como es el de establecer las bases mínimas para el trabajo con el ordenador, se ha invertido una excesiva cantidad de recursos económicos, materiales, tiempos, esfuerzos… Una gran mayoría tiene conocimientos tan bajos, que se reducen a manejar funcionalidades básicas de un procesador de textos y a navegar muy pobremente por Internet. Además, poseen grandes lagunas que impiden un correcto desarrollo a futuro. La formación en TIC se encuentra en entredicho por su baja efectividad. Y ésta no viene dada por la calidad de los ponentes de esos cursos, o que los contenidos de los planes formativos estén mal seleccionados y diseñados, ni tan siquiera por una habitual situación en este tipo de cursos, como es la excesiva heterogeneidad en cuanto a conocimientos previos de los participantes. Tampoco se debe a la motivación o sensibilización de los destinatarios de la formación ante el uso de las TIC para su profesión docente. La principal razón es que estos contenidos requieren de una práctica tutelada sobre la experiencia posterior al curso, que habitualmente es inexistente. Los cursos son eminentemente prácticos, como no podría ser de otra manera cuando se intenta enseñar un funcionamiento técnico, incluso ya no se concluye únicamente en el aprendizaje técnico del funcionamiento de las aplicaciones (como en sus inicios se llegó erróneamente a hacer de manera muy extendida), si no que se forma en métodos de aplicación al aula, estrategias didácticas de carácter participativo, activo, basado en la práctica e investigación del discente.

classroom_by_chaosiiiEl gran problema, es que tras la impartición del curso, ahí acaba todo. Y debemos ser conscientes de que la tecnología aún queda muy lejos del profesorado. Por un curso de unas pocas horas, ni se hace un experto en tecnología, ni se siente autónomo o ágil en su uso. El docente necesita que tras el proceso formativo, alguien le ayude a generar materiales, a integrar lo aprendido en su programación de aula. Alguien que le asesore para solucionar las lógicas dudas que surgen cuando trata de desarrollar los conocimientos adquiridos para transformarlos en una realidad. Alguien que incluso tras generar los recursos e incluirlos en el currículo (que no es poco), le preste su apoyo a la hora de dar ese gran paso de lanzarse a proponer al alumnado a aprender mediante las TIC. Los habituales inconvenientes que tienen las TIC (imprevistos de funcionamiento, problemas técnicos, etc.) se convierten en un escollo insalvable para quien tiene unos conocimientos muy justos. ¿Quién se atreve a utilizar un recurso que conoce muy poco y que genera tantos imprevistos sin una asistencia mínima?

Tradicionalmente, la pedagogía ha considerado al profesorado como un recurso didáctico más, como también lo son los recursos materiales o los recursos funcionales, pero en pocas ocasiones el profesorado es beneficia del conocimiento de otros compañeros como soporte para el desarrollo de su trabajo. Pues bien, ésta es una ocasión única para ponerse a ello. Una muy recomendable solución es la creación de una comisión de seguimiento de la puesta en práctica de los contenidos tratados en un curso. Un grupo de expertos que apoye el trabajo del profesorado, que haga que se sienta arropado, que le solucione dudas e incluso le recomiende estrategias y fórmulas de actuación. El objetivo es que cada docente logre una experiencia de éxito. En cuanto consiga esto, perderá progresivamente el lógico miedo a enfrentarse a esa gran desconocida llamada tecnología y poco a poco la irá integrando en su profesión.

No obstante, las entidades formadoras, no pueden quedarse de brazos cruzados recomendando la participación del profesorado. Ellas también pueden establecer procedimientos que permitan un adecuado seguimiento del curso. Es lo que podemos denominar “formación sostenida”. Sostenida en el tiempo, porque pueden reservarse espacios y momentos en los que el ponente vuelva el centro educativo a supervisar los progresos y a asesorar cómo mejorarlos, puede proponer al colegio estrategias de seguimiento y tutela en las cuales también puede participar. Puede proponer pequeñas píldoras formativas con contenidos muy concretos, pero con métodos de tutela compartida que garanticen que lo aprendido se lleva al aula y se hace bien.

Desde el proyecto educ@mos, hemos organizado ya varias experiencias de éxito en las que unos pocos profesores del centro (por ejemplo dos por cada etapa) y con conocimientos en TIC superiores a la media del colegio, no solamente tutelan, sino que incluso ejercen de docentes de sus compañeros, viéndose así la formación beneficiada en varios aspectos:webmastereducanito

  • Se incrementa el nivel de profundización en la materia, al controlar la heterogeneidad de conocimientos previos en TIC.
  • El curso es adaptado por los formadores del propio centro a la realidad del mismo, a sus verdaderas necesidades, e incluso a cada destinatario, ya que por tratarse de sus compañeros, les conocen perfectamente y saben qué les interesa, cómo motivarles, qué ejemplos son más válidos y útiles, qué propuestas de uso son más cercanas, etc.
  • Tras la finalización del curso, los destinatarios de la formación tienen la posibilidad de resolver dudas, ya que sus formadores comparten espacios y tiempos, les tienen ahí todos los días y son sus compañeros.
  • Con acciones así, generamos líderes en TIC que se establecen como punto de referencia ante sus compañeros y podrían dinamizarles en un futuro hacia la utilización didáctica de las TIC. Esto es muy importante cuando sabemos que la incorporación de las TIC en el centro escolar no se reduce a la incorporación de equipos, sino que se convierte en un cambio cultural y metodológico, con las dificultades que ello comporta.
  • La motivación, aceptación y credibilidad del curso aumenta en muchos casos cuando lo imparte un compañero, por lo que la formación será percibida como de mayor calidad por parte de los destinatarios, será más efectiva, más aplicada, etc.
  • Se hace factible impartir varios cursos a la vez y en los horarios más cómodos para centro y destinatarios, puesto que coinciden con los de los formadores. De otra manera, contando con formadores externos, se debe contar con sus horarios y disponibilidad para consensuar horarios y fechas, que difícilmente contentan al claustro.

Desde esta experiencia de éxito, la organización general propuesta consiste en una primera intervención del ponente de la entidad formadora de pocas horas a ese profesorado del centro con nivel TIC por encima de la media (y que puede reducirse por ejemplo a 2 por etapa). Con posterioridad, esos expertos en TIC se encargan de impartir ese mismo curso a sus compañeros de etapa. La duración puede llegar a ser del doble debido a que el número de destinatarios y conocimientos mínimos reducirá el ritmo. El curso ha de plantearse con el compromiso por parte de los asistentes, de desarrollar una tarea concreta consistente en la preparación y experimentación con su alumnado de su propio material de aula. En el proceso autónomo de elaboración de ese material, les surgirán dudas, que podrán ser resueltas durante un periodo de un par de semanas por sus compañeros expertos. Pasado ese tiempo, volverá el ponente de la entidad formadora al centro, para coordinar una puesta en común con todo el claustro donde se podrán exponer algunos trabajos y solucionar dudas de carácter general. Se observa bien en el siguiente gráfico que explica nuestra experiencia sobre un ejemplo de aprendizaje de aplicación práctica del uso de la pizarra digital:

Esquema formación sostenida

De tal manera, que se ha generado un ciclo en el que la praxis docente se retroalimenta de la experiencia y de las aportaciones de los destinatarios, docentes de la entidad formadora y expertos surgidos del propio centro escolar. Se generan dinámicas de trabajo autónomo y colaborativo entre el profesorado del centro con todo lo positivo que ello conlleva y no únicamente en cuanto a resultados metodológicos o académicos, si no del ambiente y equipo. Por ejemplo la creación de comunidades de aprendizaje que aprendan a aprender en torno a las TIC.

Se trata solamente de un ejemplo de formación y apoyo cercano y constante que hemos denominado “formación sostenida”, pero podríamos considerar como tal, toda aquella que implique un seguimiento, una tutela, un apoyo a lo largo del tiempo, que implique que el curso no acabe con la finalización de una ponencia puntual, y que algún agente interviniente asista la planificación y la aplicación práctica.

Si el profesorado se encuentra arropado, se encontrará seguro, y si se siente seguro, se atreverá a dar el “salto tecnológico”, porque sabrá que en caso de peligro, tiene una “cuerda” que le sujeta, un compañero que le asistirá.


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¡Peligro, redes sociales en educación!

escrito el 1 de abril de 2009 por en General

O también podríamos decir: ¡peligro, coches en la carretera! o bien, ¡peligro, bañistas en la playa! El hecho de la vida implica el riesgo de perderla y nadie grita ¡peligro, vida!. ¿Qué hacemos entonces de manera cotidiana? Esforzarnos en minimizar los riesgos, perfeccionando actitudes, procedimientos, tecnología, organización, educación, etc. actuando desde la prevención y desde la reacción ante accidentes o problemas. Nos ponemos el cinturón, incorporamos sillitas especiales para menores, conducimos de manera prudente, instalamos líneas de boyas en la playa, imponemos un sistema de banderas de colores, contratamos socorristas… Es decir, que el verdadero peligro es no conocer el medio y por tanto no ser capaz de encontrar estrategias y recursos para disminuir riesgos. Educadores y familias deben conocer el nuevo entorno de las redes sociales, tanto para aprovechar sus ventajas explotándolo pedagógicamente, como para evitar sus desventajas.

¿Y qué son las redes sociales?. Se trata de la interconexión de usuarios de ciertos espacios virtuales en Internet. Permiten la búsqueda y contacto de personas que con posterioridad establecerán comunicaciones entre sí mediante fotos, comentarios, correo, chat, etc. Algunas de las más conocidas existentes en la actualidad son Facebook, Myspace, Tuenti o Ning. Tienen la característica de que van conectando unos usuarios con otros según se van aceptando en su grupo, tejiendo así una red que va creciendo de manera exponencial.composi_aplasta

Además de la obvia motivación que supone el acercarse a los alumnos en sus espacios y lenguajes, podemos encontrar múltiples aportaciones al mundo educativo, siempre que se sepa utilizar adecuadamente. En primer lugar, facilita la incorporación de estrategias de aprendizaje colaborativo, gracias a que permiten poner conocimiento en común y a cooperar en la construcción de nuevos conocimientos. La posibilidad que brindan estos espacios de incorporar enlaces e incluso aplicaciones externas, mejora la propuesta didáctica, ya que el profesor puede proponer actividades de aprendizaje online de manera muy sencilla. El seguimiento del alumno, trasciende los muros del aula. El educador se relaciona con sus alumnos en un entorno más informal, descubre intereses, observa las relaciones entre ellos en otros contextos… aportándoles más información y por tanto facilitando y mejorando su acción pedagógica. También el profesorado puede valerse de las posibilidades comunicativas interactuando con otros docentes y alumnos de un mismo centro escolar y de otros. La colaboración y comunicación del profesorado, posibilita el tratamiento de contenidos de varias asignaturas en un mismo espacio, tratando problemas o tareas de manera interdisciplinar, etc. Permite el trabajo previo y posterior a cualquier actividad dentro o fuera del aula. Como vemos, las aplicaciones educativas son inagotables, pero no debemos olvidar que al utilizar estos entornos en educación, estamos educando en su uso a los alumnos, que independientemente de lo que hagan en la escuela, se van a conectar.

Bien es cierto, que se hace imprescindible (como con el resto de tecnología) concienciar a la comunidad educativa de los peligros que entraña su uso y enseñar cómo prevenirlos. Es necesaria la integración de todos estos recursos susceptibles de peligros exógenos, en una red interna, una plataforma privada en la que interactúe la comunidad educativa sin peligro a la intromisión de terceros y que permita el máximo control de acceso y participación. Por otro lado, si realmente deseamos aplicar este recurso adecuadamente en la Escuela, debemos ser conscientes de que requiere de un uso masivo de las TIC en el centro docente, y todo lo que ello conlleva: infraestructuras, formación del profesorado, sensibilización, incorporación de nuevas estrategias de organización del centro escolar, asunción de nuevas metodologías y estrategias didácticas, etc.

Tantos y tan especializados requerimientos, que hacen cada vez más necesaria la ayuda externa de una asesoría educativa en TIC para cada centro educativo. Son muchas las ventajas, algunas las desventajas y ciertamente existen riesgos, pero al igual que no vamos a dejar de ir a la playa o trasladarnos en coche, no debemos dejar escapar las potencialidades educativas de este nuevo entorno.

Aquí dejo un vídeo que explica qué son y cómo funcionan las redes sociales. Lanzo el reto para exponer otro en el que se explique una experiencia de éxito de incorporación de redes sociales en educación…

 


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